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Artículos / Editoriales
Lojanos deciden vivir en plena selva Boliviana
Nueve jóvenes universitarios se radicaron en la población de Chiquitos-Bolivia, su objetivo compartir sus conocimientos con los que menos tienen. Un enlace virtual les permite consolidar algunos proyectos.
Maria Isabel Punín Larrea
mipunin@utpl.edu.ec
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Apenas terminó sus estudios de Comunicación Social en la Universidad Técnica Particular de Loja, Juan Pablo Arrobo, un chico de 23 años, y de origen humilde, decidió que su tesis sería algo diferente.
Tomó su mochila, un par de libros, sus sueños de misionero laico y se fue. Desde agosto del 2006, vive entre 118 comunidades de San Ignacio, una población rural de la provincia de Velasco -Bolivia, sus habitantes no superan los 56 mil habitantes.
Su casa es la Universidad Católica de Bolivia “San Pablo”, espacio que lo comparte con 8 universitarios más, cada uno de ellos maneja un proyecto, que busca mejorar los niveles de educación de la zona, y es parte de un convenio de cooperación académica que esa universidad mantiene con la
UTPL.
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Juan
Pablo Arrobo, Gerardo Torres, Adriana Tapia, Darincka Idrobo,
Liliana Idrovo, Ricardo Blacio, Johana Pozo, Javier Salinas, y
Carlos Berrú, en las afueras de la universidad en plena selva
boliviana. |
No tiene nostalgia por Loja, ni por su gente, por el contrario su alegría invade a cualquiera, le falta todo y lo poco que tiene lo comparte con el resto de pasantes.
“ Estar aquí en medio de la selva es para mi una experiencia de vida, porque con lo poco que nos puede ofrecer nos estamos formando como profesionales, a la vez que aprendemos un nuevo estilo de vida, y otra cultura diferente a la nuestra” comenta.
De frente a las nuevas tecnologías
Es sábado, en San Ignacio, la temperatura oscila entre los 30 y 32 grados, en una de las salas de la Universidad más de 30 periodistas de la localidad esperan por el inicio de una asesoría en periodismo, que se desarrolla desde Loja, gracias a la conexión satelital de universidad a universidad.
Jhoana Pozo, egresada de Informática, manipula un par de cables, intentando iniciar la conexión, con la UTPL en Loja, el calor es infernal, los chicos no están nerviosos, nada falla, se mueven solos ante el asombro de los asistentes de Bolivia.
Entre los asistentes están periodistas con más de 12 años de experiencia, pero Juan Pablo, negrito como lo llaman con confianza sus amigos, sabe lo que quiere, cuatro años en las aulas, fueron suficientes para saber que su vocación es la comunicación y que es mejor si lo hace con los más desprotegidos.
Algo diferente
Bolivia está en crisis, dice Juan Pablo, 5 de los 9 departamentos de su zona están buscando la autonomía y en cada esquina hay una rebelión ciudadana. Ecuador le lleva muchos años de ventaja es acceso a Internet es una verdadera novedad, comenta.
La meta de Juan Pablo es clara, queremos que esta sea una zona prospera, que puedan aprovechar su riqueza cultural e histórica, para el los Bolivianos son gente noble olvidada de los poderes centrales, pero buena.
Su arma de trabajo es una computadora, que su hermana que vive y trabaja en España le envió; ajustó un par de viejos equipos de la Universidad, y listo no necesitó nada más, produce para radio, algunas notas para la televisión local y todo lo que le piden.
En San Ignacio los pasantes viven en comunidad, sin lujos, concientes de sus responsabilidades, es duro ver, dice Juan, que chicos de mi edad no han terminado el colegio, otros pocos irán a la Universidad, quizá por eso estos chicos asumen su responsabilidad con valentía y sin conflictos.
Un milagro duplicado
La Universidad de San Pablo está en manos de Jesús Muñoz, un misionero Idente, para él la presencia de estos chicos es fundamental, pero lamentablemente todavía, insustituible, comenta. Espera con devoción que pronto de esa tierra caliente broten personas con capacidad y dedicación.
¿Cómo mira a la Universidad de San Pablo en 10 años?
Si Dios quiere, en diez años está se habrá convertido en un institución muy querida para muchas personas por las oportunidades que les habrá brindado en su formación.
¿Un proyecto universitario como este depende de los recursos económicos?
No es ni podrá ser sin los recursos económicos, pero no depende de los mismos, mas bien depende de personas, de su trabajo y su creatividad.
Promover y duplicar
Los pasantes prefieren no hablar de líderes, cada uno conoce su parte y se ayudan como pueden, intentando siempre ser parte de la comunidad y darle un impulso nuevo a la Universidad.
Hasta la fecha junto la gente Bolivia han logrado producir algunos derivados lácteos, mejorar las prácticas agrícolas, producir un video de la universidad, y otras cosas más que han cambiado la vida de la gente.
Juan Pablo no quiere hacer una contabilidad al detalle, pero aún sumar o restar, para él es una vivencia y una experiencia que no tiene nombre “ hay mucho camino que recorrer, al final lo que quisiera llevar es la satisfacción del deber cumplido” dice.
Los chicos se preparan para ir al Tropi, la discoteca de moda en la zona, pero las opiniones se dividen, al final deciden descansar y preparar un par de cosas para ir al otro día bien temprano a una finca cercana y compartir con su nueva familia los más pobres de Bolivia.
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